Esta historia pudo haber nacido un día de noviembre de 2020 en Buenos Aires o en un pub inglés veinte años antes. 

También pudo iniciarse en México durante un caluroso mediodía del ‘86. O en una plaza de Francia una noche del ‘98.

O tal vez no. Tal vez haya comenzado una madrugada de junio de 1982, bajo una cruel nevada, en unas inhóspitas islas en donde flameaban dos banderas. 

Quizás cada fecha contribuyó a que ocurriese.

A que germinara la idea.

A que una o más mentes afiebradas desearan esto.